Capitán del Ejército usaba su cargo en el Cupaz para extorsionar a empresarios en Pataz

Un capitán del Ejército, jefe de inteligencia del Cupaz, fue detenido en flagrancia tras exigir cupos a un empresario de Pataz a cambio de protección. Usaba identidades falsas para amenazar a sus víctimas.

Un oficial del Ejército del Perú que debía combatir la extorsión en una de las zonas más golpeadas por el crimen organizado terminó del otro lado de la ley. El capitán Gary Brian Chiroque Barreno, jefe de inteligencia del Comando Unificado Pataz (Cupaz), fue detenido en flagrancia por la Policía Nacional luego de recibir dinero de un empresario al que extorsionaba desde hacía semanas.

El caso, ocurrido en la provincia de Pataz, región La Libertad, ha generado conmoción porque el detenido no era un civil infiltrado en una organización criminal, sino un militar en servicio activo, designado meses atrás para liderar la inteligencia de un comando creado específicamente para enfrentar a las mafias de la minería ilegal y la extorsión en la zona aurífera.

El cupo: S/ 5,000 mensuales a cambio de «protección»

Según las primeras investigaciones, los hechos se remontan al 14 de junio, cuando el propietario de un restobar identificado como Eduardo Varas Briceño denunció ante la Policía que venía siendo presionado para entregar S/ 5,000 a cambio de poder seguir operando su negocio «con tranquilidad». La víctima presentó la denuncia formal tras recibir constantes amenazas, varias de ellas en horas de la madrugada.

Las amenazas no eran sutiles. A través de WhatsApp, el capitán Chiroque le advertía al empresario que tenía la capacidad de organizar un operativo en su local si no pagaba. Le llegó a decir directamente que lo intervendrían y que podía ponerle un retén en la puerta del negocio ese mismo día, dejando claro que usaría su posición dentro del Cupaz —el mismo comando creado para proteger a la población de este tipo de delitos— como arma de presión.

Una identidad falsa para intimidar

Lo que hace aún más grave el caso es el nivel de planificación detrás de la extorsión. Durante el procedimiento, la Policía encontró que Chiroque utilizaba dos identidades distintas, cada una con su propio documento de identidad, que aparentemente usaba para intimidar a sus víctimas sin exponer su verdadero nombre ni su cargo dentro de las Fuerzas Armadas.

Esta doble identidad sugiere que no se trataba de un hecho aislado o impulsivo, sino de un modus operandi ya elaborado, posiblemente replicado con otras víctimas en la zona.

El operativo de entrega controlada

Ante la denuncia, la Policía coordinó con el empresario una entrega controlada de dinero para capturar al oficial en pleno acto delictivo. Los agentes registraron previamente los números de serie de los billetes entregados, para asegurar las pruebas del caso.

El día acordado, el capitán Chiroque acudió personalmente al punto de encuentro a recoger el dinero. En ese momento, fue intervenido por agentes de la Policía Nacional que esperaban el momento exacto del cobro. Durante su traslado a la comisaría de Chaguán, el oficial intentó evadir responsabilidad alegando pertenecer al área de inteligencia militar, argumento que no impidió su detención.

Un coronel intentó frenar el arresto

El momento de la detención estuvo marcado por otro episodio que ha llamado la atención de las autoridades. Un coronel, jefe del Estado Mayor del Cupaz y segundo en la línea de mando, trató de imponer su jerarquía ante los efectivos de la comisaría para evitar la intervención de su subordinado.

El dato no pasó desapercibido para los investigadores: horas antes de salir a recoger el dinero de la extorsión, el capitán Chiroque había cenado con ese mismo coronel en un restaurante cercano al lugar de los hechos, una coincidencia que ahora forma parte de las indagaciones para determinar si el caso involucra a más personal del comando.

¿Actuaba solo o en organización criminal?

Tras su detención, el capitán Chiroque fue trasladado en un helicóptero del Ejército hasta Trujillo, donde fue puesto a disposición de la Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de esa ciudad.

Será la fiscalía la que determine en las próximas semanas si el oficial actuaba de manera individual o si formaba parte de una red más amplia dentro de las Fuerzas Armadas dedicada a extorsionar comerciantes y empresarios mineros en la provincia. Durante su traslado a la dependencia policial, el propio militar habría mencionado a otros oficiales que presuntamente tendrían conocimiento de estas prácticas, información que las autoridades ya están evaluando.

El contexto: Pataz, foco crítico del crimen organizado

El caso golpea directamente la credibilidad del Cupaz, el comando creado tras el asesinato de 13 trabajadores mineros en abril de 2025 para enfrentar a la minería ilegal y al crimen organizado en la zona aurífera de La Libertad. Desde su creación, el comando ha ejecutado decenas de operativos contra socavones ilegales y estructuras criminales, golpeando financieramente a las mafias que operan en la región.

Sin embargo, este nuevo episodio expone una vulnerabilidad de fondo: la posibilidad de que la propia estructura de seguridad creada para combatir la extorsión sea infiltrada o corrompida desde dentro. Pataz se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación nacional por la expansión de la minería ilegal, la violencia armada y las extorsiones sistemáticas a mineros, comerciantes y transportistas, lo que ha obligado al Estado a mantener una presencia militar y policial reforzada en la provincia.

La investigación fiscal continúa abierta, y se espera que en los próximos días se determine la situación legal del capitán Chiroque, así como la posible implicancia de otros miembros del comando en esta red de cobro de cupos.

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