En menos de una semana, el candidato presidencial Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) modificó notablemente su postura pública frente a los resultados de la segunda vuelta del 7 de junio. Mientras que días antes del balotaje afirmaba con claridad que respetaría el veredicto de las urnas, desde el lunes 9 de junio evita responder de forma directa si reconocerá el resultado oficial en caso de que le sea adverso.
Lo que dijo antes
El jueves 4 de junio fue categórico: «Nosotros estamos en condiciones de aceptar los resultados electorales y lo reafirmo; más bien exhortamos a Keiko que no tenga mensajes dubitativos y sea clara respecto al proceso electoral.»
Al día siguiente reiteró ante Exitosa: «Voy a respetar los resultados, me comprometo ante el país. Si el voto ciudadano dice que hemos triunfado lo celebraremos, y si dice que no, lo sabremos reconocer.»
Lo que dice ahora
El miércoles 10 de junio su tono cambió. Ante la prensa evitó comprometerse con claridad y ese mismo día en su cuenta de X publicó: «Las maniobras y voluntades por torcer la democracia encontrarán un Frente Democrático y contundente contra el autoritarismo.»
El abogado del partido también deja la puerta abierta
El abogado de Juntos por el Perú, Roy Mendoza, señaló que respetarán los resultados «siempre y cuando emanen de las urnas, de la voluntad del pueblo», sin descartar que pudiera haber trampa.
Analistas: el cambio es político, no técnico
El politólogo Jeffrey Radzinsky explicó el cambio: «En un primer momento sentía que estaba cerca del triunfo, y ahora parece o se siente cerca de la derrota.» Advirtió además sobre el riesgo de gritos de fraude sin evidencia y movilizaciones que pueden derivar en violencia.
El analista Enrique Castillo fue más directo: «Pretender cambiar de posición simplemente porque sospecha que no le va a favorecer no es responsable y no es propio de un líder que tiene electores. El valor oficial es el de la ONPE y tiene que aceptar ese resultado.»
Al cierre de esta nota, la ONPE había computado más del 98% de las actas, con Keiko Fujimori en ventaja. El JNE aún no ha proclamado al ganador.